miércoles, 13 de julio de 2016

Historia de la Medicina Legal

Medicas uis
Revista de los estudiantes de la Universidad Industrial de Santander
Historia de la medicina
 Historia de la medicina legal
 José Miguel Suescún Vargas*
Roger Alexander Pérez Suárez**
Aldemar Rueda Díaz***
Eduardo Asaf Rodríguez Ibarra****
*MD Pediatra. Especialista en Docencia Universitaria. Coordinador de Hospitalización. Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt. Docente de Pediatría. Departamento de Clínicas. Facultad de Medicina. Universidad de Los Andes. Docente de Pediatría. Departamento de Ciencias Clínicas. Facultad de Medicina. Universidad del Rosario. Bogotá D.C. Colombia.
**MD Coordinador Médico A.M.E. Bucaramanga. Colombia.
***MD Auditor en Servicios de Salud. Auditor Médico Policía Nacional. Bucaramanga. Colombia. ****MD Residente de Patología. Universidad Industrial de Santander. Bucaramanga. Colombia. Correspondencia: Dr. Suescún. Calle 54 No. 10-66 Apartamento 507. Edificio Torre Plaza 54. Bogotá D.C. Colombia. e-mail jose.suescun@urosario.edu.co // jmichaelsv@hotmail.com // jsuescun@uniandes.edu.co Recibido para publicación el 16 de septiembre de 2008 y aceptado para publicación el 21 de abril de 2009.
RESUMEN
La Medicina Legal a través del estudio detallado de su historia, se constituye en una ciencia cuya característica fundamental es la de haber presentado notables cambios en su enfoque a lo largo del tiempo, según las necesidades de cada época, siempre muy relacionada con la evolución misma de la humanidad; desde los primeras técnicas de conservación de cadáveres de los antiguos egipcios, hasta las modernas técnicas de biología molecular. Sin embargo, la gran responsabilidad médico-legal, no ha variado, ya que desde la antigüedad, el médico ha estado expuesto a grandes penas, debido a tratamientos fallidos o mala practica, llegando incluso a pagar en la edad antigüa con la vida y con la libertad en la edad contemporánea. (MED.UIS. 2009;22(1):83-90).
INTRODUCCIÓN
La medicina legal se define como la rama de la medicina que estudia los aspectos legales de la atención sanitaria, correspondiendo a una ciencia relativamente nueva, aunque sus esbozos aparecen desde la antigüedad; ya que más que una materia independiente, consistía en el estudio aislado de algunos temas. Una de sus características fundamentales es la de haber presentado modificaciones en su enfoque a lo largo de su evolución, según las necesidades que en cada época ha planteado la orientación jurídica y social de la humanidad en relación con la medicina. Cronológicamente se abordará su revisión, dividiéndola en las diferentes épocas históricas, hasta llegar a la edad contemporánea, realizando especial énfasis en el desarrollo que ésta ha tenido en nuestro país1,2 . El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia se encuentra adscrito a la Fiscalía General, como establecimiento público del orden nacional, dotado de personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa; teniendo como misión fundamental, la de prestar soporte técnico y científico a la administración de justicia en todo el país, en lo concerniente a la Medicina Legal y las Ciencias Forenses como medio eficaz para alcanzar la paz y la concordia entre todos los colombianos. Ante el incremento en el número de víctimas por la situación de conflicto que agobia a nuestro país, muchas de las cuales se convierten en cadáveres NN por la imposibilidad inicial de su identificación; adquiere gran valor en la actualidad el Laboratorio de Antropología del Instituto, ya que presta el Servicio de Peritación en Antropología Forense, aprovechando su experiencia y respondiendo a las necesidades de capacitar a personal idóneo para atender esta problemática, entre otras2 .
EDAD ANTIGUA
En las culturas remotas es posible encontrar algunos puntos de interés en el campo médicolegal, teniendo en cuenta que en aquella época lejana no existía la organización como ciencia y arte que actualmente impera. El aporte de la medicina mesopotámica consiste en el “Código de Hammurabi”, escrito en Babilonia 1700 años a.C. contiene los datos más antiguos de lo que será el derecho médico; entre los párrafos que interesan a la medicina se destacan los relativos a los honorarios del médico, estableciendo por ejemplo, que el dinero cobrado por éste dependía ante todo de la posición social del enfermo. Es así como, por curarle un ojo y drenarle un absceso a un noble el pago era de 10 siclos de plata (artículo 215), si el paciente era un plebeyo se debían pagar 5 siclos (artículo 216) y si el enfermo era un esclavo sólo se pagaban 2 siclos de plata (artículo 217). Otro punto de interés son las indemnizaciones por lesiones, por ejemplo, si un hombre golpeaba a una mujer embarazada y la hacía abortar, se debían pagar 10 siclos de plata, y si la mujer moría, debía darse muerte a la hija del causante. Igualmente se menciona la responsabilidad médico-legal, siendo un buen ejemplo el artículo 218, el cual dice que si un médico ha tratado a un hombre libre de una herida grave y lo ha hecho morir, se le deben cortar sus manos. Todo lo anterior hace pensar en la dificultad de ejercer la medicina en aquella época, ya que el médico estaba expuesto a pagar indemnizaciones o sufrir mutilaciones por un tratamiento fallido3 . El detalle de mayor interés de la medicina egipcia, lo constituyen las técnicas de conservación del cadáver, aunque se conoce con certeza que la finalidad de los embalsamamientos no era médica. Es así como el primer experto médico-legal fue Imhotep, quien vivió en Egipto 3000 años a.C., siendo la más alta autoridad judicial. Los egipcios utilizaron pruebas para diagnosticar el embarazo cuando existían dudas sobre la paternidad del niño, consistía en observar los efectos de la orina sobre algunos vegetales. De esta manera si las hojas se marchitaban o si los cereales no crecían se descartaba el embarazo. La medicina egipcia en aquella época era socializada, ya que los médicos eran pagados por el Estado, existiendo algunas especialidades y castigando severamente los errores profesionales3,4 . La recopilación de los principales actos de su historia en un libro sagrado, ofrece en la medicina israelí, una fuente importante de material médico-legal, donde se describen las costumbres y obligaciones relacionadas con la actividad sexual, virginidad, las causas médicas de nulidad del matrimonio y divorcio, algunos hechos relacionados con el nacimiento y algunas disposiciones relativas al cadáver3,5 . La medicina legal alcanzó un notable desarrollo en la cultura de la medicina hindú; un hecho sobresaliente consistió en la técnica de la Rinoplastia India, la cual reparaba la amputación de la nariz mediante un colgajo a partir de la frente, causada por un castigo debido a una condena por adulterio. Igualmente la legislación sobre la muerte es amplia y minuciosa3 . En la medicina griega también se encuentran detalles de interés médico-legal, aunque todavía no existe una doctrina totalmente establecida; sin embargo, comenzaba a lograrse una mayor relación entre la medicina y la justicia, ya que los médicos griegos comparecían como testigos ante los tribunales o el jurado, para declarar sobre la gravedad de las heridas o sobre las causas de muerte5 . Los temas médico-legales abundan en la medicina romana, ya que existían varias leyes que hacían referencia a ella: “Lex Cornelia de Iniuriis” separa las lesiones y golpes de otros tipos de injurias, “Lex Cornelia de Sicariis el Veneficiis” establece penas para los homicidas y envenenadores, “Lex Aquilia” propuesta por Lucio Aquilio en el año 572, trataba de la reparación del daño causado a un particular en sus esclavos, tratando con carácter general algunos problemas médicos como la determinación de la gravedad de las heridas y la investigación a realizarse cuando se producía un aborto. El médico Antistio, examinó el cadáver de Julio César e informó que de las muchas heridas por arma blanca, sólo una era mortal. Los cadáveres de Scipión el Africano y de Germánico, fueron expuestos, para que el propio pueblo informara sobre la forma de su muerte. Los emperadores Adriano, Antonio, Marco Aurelio y Séptimo Severo basaron resoluciones legales, concernientes al estado civil o a los delitos, teniendo en cuenta las doctrinas de Hipócrates y Aristóteles. Normas de jurisprudencia acerca de la legitimidad de las gestaciones prolongadas y de la protección a los esclavos, se encuentran en las disposiciones de Adriano. Las “Doce Tablas” tuvieron vigencia durante nueve siglos, a partir del año 541 a.C. y en ellas se estudia la forma de reparación de las lesiones, la muerte del neonato, la duración máxima de la gestación para que se considere legítima, así como la responsabilidad del enfermo mental3,5,6 .
EDAD MEDIA
 Durante esta etapa, la intervención de los médicos en asuntos judiciales se generaliza, entre ellas se encuentran como temas de mayor interés los relacionados con las lesiones y la sexología. El “Código de Justiniano”, apareció entre los años 529 y 564, el cual regulaba la práctica de la medicina, la cirugía y la obstetricia, se refería al valor del experto médico, al igual que las penas debidas a la mala práctica profesional. La riqueza de la medicina china en datos de interés médico-legal es amplia, teniendo como su principal producción la aparición de un verdadero tratado de medicina legal, aunque solo fue publicado hasta 1247, escrito por Song Ts‘eu, lo tituló: “La Recopilación sobre las Reparaciones de las Injusticias” (del chino, “Si Yuan Lu”), en él las lesiones se clasificaban de acuerdo con el instrumento que las causaban y su gravedad se establecía de acuerdo a la región corporal afectada; sus ediciones corregidas aún son utilizadas por los médicos legistas chinos3 . En oriente existía el “Digesto”, promulgado en el siglo VI promulgado con carácter general, refiriéndose a los diversos tipos de lesiones, señalando sus indemnizaciones, tratando igualmente el aborto, el infanticidio, la violación y el envenenamiento. La contraparte de occidente, también tenía varios textos, en donde incluía temas similares: las leyes de los francos (siglo V), de los alemanes (siglo VI) y las de los Lombardos en el siglo VII. En “Los Capitulares” de Carlomagno, escritos en el siglo VIII, se aconseja a los jueces apoyarse en la opinión de los médicos, para ayudar a ilustrar más convenientemente los problemas judiciales. En “Los Decretales” de Inocencio III, escritos en 1209, se consagra el peritaje médico, pues se menciona la costumbre de visitar a los heridos, por orden judicial, práctica que se hizo invariable en el Derecho Canónico. Se terminó de adquirir cierta madurez en este sentido, con los escritos de Gregorio IX y las “Partidas” de Alfonso X de Castilla. Felipe el Hermoso, estableció en Paris la medicina forense, en el año de 1311, mediante la organización llamada “Chatelet” compuesta de médicos y matronas. Al finalizar la edad media, en los siglos XIV y XV, las prácticas médico-legales adquieren notable progreso, pasando a ocupar un primer plano los temas relacionados con el estudio del cadáver, principalmente de carácter anatómico y en algunos casos para conocer la causa de muerte; es así como en el año 1374 la Facultad de Montpellier obtuvo la correspondiente licencia para realizar autopsias en los cadáveres y uno de los profesores llamado Villenueve, inició estudios sobre los venenos. Por otro lado, en España e Inglaterra fueron presentados los primeros trabajos sobre las enfermedades mentales3-5 .
EDAD MODERNA
 Correspondiente a los siglos XVI y XVII, es aquí donde se da la consagración definitiva de la medicina legal, como disciplina independiente y como auxiliar de la justicia; su evolución ocurre simultáneamente con el de otras ciencias, bajo el impulso intelectual del renacimiento, favorecida por el perfeccionamiento y la difusión de la imprenta. Los hechos previos al establecimiento definitivo de la medicina legal suceden en Bamberg y Ratisbona: en 1507 Alemania contó con un completo código penal, el cual fue auspiciado por el obispo de Bamberg y se conoció como “Las Ordenanzas de Bamberg”; en 1532, el Emperador Carlos V, siguiendo el ejemplo de Bamberg, promulgó en Ratisbona “las Constituciones Criminales Carolinas”, donde se hacen descripciones detalladas de los peritajes médico-legales y se exige su realización en ciertos delitos como las lesiones, el homicidio, el aborto, el infanticidio y el envenenamiento4,5 . En 1521, se practicó autopsia médico-legal al cadáver del pontífice León X, para establecer la causa de su muerte, en atención a la sospecha de haber sido envenenado. Antonio Benivieni (1443-1502) escribió una amplia obra: “De Abditis Nonnullis ac Mirandis Morborum el Sanationum Causis”, publicada en 1507; en sus ciento once capítulos presenta la primera colección importante de autopsias con valor anatomopatológico, narrando el resultado de sus investigaciones en los cadáveres para conocer las causas de muerte; fue el primer médico del cual se conoce, en solicitar permisos de los familiares de algunos enfermos para disecar sus cuerpos3 . La obra de los cirujanos del renacimiento comienza en 1543 con la publicación del texto básico de Vesalio sobre ” La Anatomía del Cuerpo Humano”, el cual produce un cambio extraordinario en la medicina: por esta misma época se publican otros trabajos anatómicos como lo son los de Ingracias, Eusteche y Fallope, con lo cual estos cirujanos aportan muchos conocimientos al estudio de las lesiones y la muerte3 . La medicina legal no puede considerarse como verdadera ciencia sino hasta el momento en que Ambroise Paré (1517-1590) ilustre hombre en la historia de la medicina(figura 1), escribió su obra “De los Informes y de los Medios de Embalsamar los Cadáveres” (del francés, “Des Rapports et des Mohines d‘ Embaumer les Corps Morts”) escrita en París en 1575 (figura 2) obra que le concedió el título de ser el padre de la medicina legal. En sus notables exposiciones, Paré trata de las relaciones y los medios para embalsamar los cadáveres, resumiendo los más importantes signos clínicos que han de servir para conocer la gravedad de las heridas, exponiendo los signos que permiten reconocer si un cuerpo fue arrojado vivo o muerto al agua, estudiando las asfixias por el óxido de carbón y se adelanta a dar reglas que deben seguirse para el estudio de la virginidad y para la comprobación de la impotencia, tanto en el hombre como en la mujer; no siendo la única aportación de Paré a la medicina legal ya que otra de sus obras “Dix Livres de Chirurgie”, escrita en 1572, se encuentra un capítulo dedicado al estudio de temas sobre toxicología3-6 . En la península itálica, otros estudiosos realizaron aportes importantes a la medicina legal, como: Juan Bautista Codronchi quien en 1595 publica en Venecia un texto titulado “Un Método de dar testimonio en Justicia en Ciertos Casos Confiados a Médicos”, el cual consiste en una recopilación de un cierto número de peritajes de interés legal, donde da normas para realizar las declaraciones médicas ante la justicia. Fortunato Fedele publicó en 1598 “De Relationibus Medicarum”, el cual es un tratado sobre los dictámenes médicos, en el que están expuestas todas las causas públicas y judiciales que acostumbran a dictaminar los médicos4. Igualmente Juan Frogoso, cirujano español, publicó su “Cirugía Universal”, en 1581 en la cual su segunda sección es dedicada a la medicina legal3,6 . En 1603 un edicto de Enrique IV, en Francia, confiaba al primer médico del rey, la facultad de nombrar en todas las poblaciones del reino dos médicos jurados para practicar las visitas y expedir dictámenes legales; lo que equivale a una franca organización del servicio, creando funcionarios especiales, que se consideraban como representantes de la medicina ante la justicia. Paolo Zacchia (1584-1659) fue un hombre de gran cultura, ejerciendo como médico de los Estados de la Iglesia, encargado de sus servicios sanitarios y médico personal del Pontífice Inocencio X; Zacchia marca un punto culminante en la especialidad ya que unifica el cuerpo de la ciencia y le da coherencia, en un texto básico “Cuestiones Médico-legales” (del italiano, “Quaestiones Medico-legales”) publicada en Roma entre los años 1621-1635, el cual es un escrito de mil doscientas páginas, recopiladas en tres volúmenes, siendo considerada una obra magistral, por el criterio racional y científico con el cual están abordados todos los principales problemas médico-legales de la época como lo eran los partos, la demencia, la muerte, los venenos y la impotencia entre otros, razón por la cual ha quedado como el gran clásico de la medicina legal y su influencia ha perdurado hasta el siglo XIX1,2,5. Junto a Zacchia, existieron otros cultivadores de la especialidad como: Rodrigo de Castro con “De Officilis Medico-politicis sive de Medico Político” publicada en 1614; el anatomista Gaspar Bauhin, escribe en 1614 un texto sobre hermafroditas y partos difíciles; Melchior Sabiz, profesor de Estrasburgo, publica en 1630 un tratado acerca de la virginidad; Ludwig Hoernigk publica en 1638 una obra sobre tópicos de medicina pública; en 1667 Gottfried Welsch estudia los problemas del parto múltiple y en 1660 las heridas mortales 3,5 . Como obras posteriores se presentan varios autores: Johann Bohn, profesor y decano de la escuela de medicina de Leipzig, quien publica en 1689 un texto en el que trataba el examen de las heridas mortales, igualmente establece normas acerca de la práctica de las autopsias, preconizando la abertura de todas las cavidades del cadáver. El médico de la corte de Sajonia G. Clauder, escribió en 1679 un trabajo sobre el embalsamamiento; J. G. Séller, en 1691, publicó un escrito sobre el infanticidio; el cirujano francés Nicolás de Blegny publicó en Lyon en 1684, un tratado sobre los informes médicos “La Doctrine des Rapports”; Johann Schreyer publicó en 1681 una obra de concreto y elevado interés sobre la docimasia pulmonar2 . Las obras alemanas pasan a ocupar un primer plano respecto de los trabajos médicolegales; el profesor de la universidad de Giessen, Miguel Bernardo Valentín, fue el médico legista más famoso de su tiempo publicando “Hábeas Iuris Medico-legale”; el profesor en Jena Hermann Teichmeyer, publicó en 1723 “Institutiones Medicinae Legalis vel Forensis”; M. Alberti publicó en 1716 los seis tomos de “Sistema Jurisprudentiae Medicae” y posteriormente un escrito donde comenta las Constituciones Carolinas; el profesor de Leipzig, Hebenstreit publica en 1753 una antropología forense; C. G. Ludwig, publicó en 1765 las “Institutiones Medicinae Forensis”; en 1781 J. J. Menk publica el famoso “Elementa Medicinae et Chirurgiae Forensis”; Mayer y Ploucquet, escriben en los últimos años de la centuria, varios textos sobre el infanticidio6 . En Francia se comenzaba a cultivar la disciplina médico-legal, que en la siguiente centuria alcanzaría su máximo desarrollo, siendo sus autores más representativos: Antoine Louis, quien estudia acerca de la muerte por ahorcadura y sobre los signos de la muerte real y aparente; en 1742 Bruhier d’ Ablancourt, publica un escrito que se concentra en el diagnóstico de la muerte; C. Prévost, recopila en 1753, la jurisprudencia sobre aspectos médicos; en 1763 Jean Verdier publica un amplio texto sobre la relación entre la jurisprudencia y los aspectos médicos; C. Champeaux, escribe en 1768 un trabajo sobre la muerte por sumersión; en 1703 Jean Deveaux publica su obra “L’art de Faire des Rapports en Chirurgie”3 . Aunque existen varias obras inglesas, la de mayor importancia es la de Richard Mead, publicada en 1702, la cual se refiere a los venenos. En España la obra representativa de esta época es la de Juan Vicente Bonomi, titulada “Cirugía Forense”3,4,6 .
EDAD CONTEMPORÁNEA
 Es en esta época donde llega el momento en que la medicina legal, ya que no sólo es una práctica, objeto de enseñanza a los médicos, sino que alcanza un pleno reconocimiento como especialidad; se incluye en los planes de estudio, primero englobado en la cirugía y después con carácter independiente. La primera cátedra oficial, de la cual se tiene noticia es la de Nápoles, que inicia su funcionamiento en 1789 bajo la orientación de Rochi en 1794, introducida en París entre las doce enseñanzas establecidas, siendo su primer titular Pierre Lauss; en los años iniciales del siglo XIX la adoptan otras universidades: Berlín en 1802, Edimburgo en 1803, Viena en 1805 a cargo de Ferdinand Bernhard Vietz; igualmente aparecen con mayor frecuencia textos dedicados a la docencia, siendo uno de los primeros el libro: “Cirugía Forense o el Arte de Hacer informes” escrito por Domingo Vidal, publicado en Barcelona en 1783. En el siglo XIX la medicina alcanzó su máximo esplendor en Francia y dentro de ella la medicina legal. La primera obra de renombre en este país fue el “Traité de Médicine Légale” con la primera edición en 1796 y una segunda en 1813. En 1814 Mateo José Buenaventura Orfila, de origen español, publicó su “Tratado de los Venenos” el cual lo consagró como precursor de la toxicología, además en 1821 publicó “Leçons de Médicine Légale”; muchos otros autores también hicieron su aporte, entre ellos: Devergie, Tardieu, Thoinut, Derobert y Predelievre3,4,6 . En España la primera cátedra se fundó en Madrid en 1843, a cargo del profesor Pedro Mata, cuyo tratado alcanzó seis ediciones, la última de ellas póstuma en 1912; en la primera mitad del siglo XX se han destacado Antonio Piga con su obra “Medicina Legal de Urgencia” y en la segunda mitad Leopoldo López Gómez y Juan Antonio Gisbert quienes conjuntamente escribieron su “Tratado de Medicina legal”, éste último además hizo su obra “Medicina legal y Toxicología”, cuya cuarta edición en 1991 contó con la autoría de las más connotadas figuras españolas contemporáneas4,6 . En Sudamérica han existido también altos exponentes de la medicina legal y de la psiquiatría forense y en los últimos tiempos se ha revelado un desarrollo notable en las ciencias criminológicas. En Colombia, la facultad de medicina de la Universidad Nacional en Bogotá, desde su fundación el 3 de febrero de 1827, incluyó la medicina legal entre sus cátedras, siendo su primer profesor el doctor José Félix Merizalde y desde entonces se enseña medicina legal en el país y actualmente también en las escuelas de derecho. En la actualidad la Universidad Nacional, ofrece el Programa de Postgrado Médico denominado: “Especialidad en Medicina Forense”, creado según el Acuerdo No 109 de 1996; así mismo, posteriormente, inició la Pontificia Universidad Javeriana, su Programa de Postgrado Odontológico denominado: “Especialización en Odontología Forense”. Antes que el servicio de medicina legal se reglamentara hubo médicos legistas muy ilustres como el doctor Juan David Herrera, Juan Evangelista Manrique, Carlos Pugman y Gabriel Camargo, entre otros. El 19 de octubre de 1914 por la ley 53, José Vicente Concha creó el Servicio de Medicina Legal, que más tarde se reglamentó con el Decreto 001 de 1915, estableciendo su oficina central en Bogotá, de la cual fue Director el doctor José María Lombana Barreneche, quien publicó su famosa circular sobre “La Evaluación de la Incapacidad en las Heridas”. Como exponentes destacados en la mitad del siglo se encuentran los doctores Ricardo Fajardo, José Ignacio Uribe, Hernando Rueda Herrera, Pablo Llinas, Rafael Martínez, Eduardo Lleras Codazzi, Carlos Solarte y Julio Ortiz Velásquez, entre otros; teniendo mención especial el doctor Guillermo Uribe Cualla quien fue la figura colombiana de mayor renombre internacional en la especialidad, desempeñándose como profesor de la Universidad Nacional entre 1936 a 1960, Director del Instituto de Medicina Legal, de la revista de Medicina legal Colombiana (fundada en 1935) y realizó varias publicaciones, de entre las cuales sobresale “Medicina Legal y Psiquiatría Forense” alcanzando nueve ediciones. Sin olvidar la fundamental e importante participación en la modernización del Sistema Médico Legal Colombiano, de los doctores Egon Litodhenberger y Ricardo Mora; así como del Doctor Cesar Augusto Giraldo, Director de la Seccional Antioquia de Medicina Legal y creador de la Escuela de Medicina Legal de Antioquia, contribuyendo con múltiples artículos y un texto guía de amplia difusión en Colombia y América latina, el cual se constituyó en lectura obligatoria en todas las Facultades de Medicina del país. En 1945 se emitió la ley Orgánica del Instituto de Medicina Legal, y debido a la Reforma Constitucional de 1991 y el decreto 1155 de 1999, la Dirección General de Medicina Legal que dependía del Ministerio de Justicia, pasó al poder judicial como parte de la Fiscalía General de la Nación, con el nombre de Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, con dependencias y sucursales como establecimiento público a nivel nacional, dotado de personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa, manteniéndose y unificándose las direcciones seccionales del país; siendo por ejemplo, Bucaramanga la sede de la Dirección Regional Nororiente y comprendiendo cinco direcciones seccionales: Santander, Norte de Santander, Cesar, San Gil y Pamplona. En Santander, entre otros exponentes se encuentran el doctor Gregorio Consuegra, Jefe de la Oficina de Medicina Legal de Bucaramanga entre 1915 a 1918, quien publicó “El Estudio de Medicina Legal sobre los Traumatismos”; en 1918 el nuevo Jefe es el doctor Francisco González García, quien fue sucedido por Rafael Uscátegui, Aníbal Philips, Alberto Pinzón Murillo, Rafael Calderón Villamizar, Jorge Villabona, Manuel Dangond, Martín Muñoz Olarte y el doctor Mario Hazbón, éste último vinculado desde 1963 hasta 1994 quien fue jefe de la seccional Santander y profesor de la cátedra de medicina legal en la Universidad Industrial de Santander. El Doctor Carlos Cotes Caballero, autor de varios libros acerca de la Medicina Legal, se desempeñó como director de Medicina Legal en Santander hasta 1991, continuando su labor la Doctora Elvira Aguilera, quien durante su gestión hasta 2002 fue la encargada de la modernización del sistema médico legal en el departamento y de la construcción de la actual sede de Medicina Legal en Bucaramanga. El Doctor Julio César Mantilla, vinculado con la Medicina Legal desde 1988 hasta 2003, fue el encargado de implementar la modernización de la patología forense en la región nororiental, participando como prosector y evaluador de aproximadamente 15.000 autopsias médico legales y siendo el autor del libro “Patología Forense”, editado por la Universidad Industrial de Santander. También se debe destacar al doctor Roberto Serpa Flórez, quien escribió en 1953 la primera edición del “Manual de Psiquiatría Forense” y en 1994 “Psiquiatría Médica y Jurídica”, entre otros de sus múltiples escritos4,6,8 .
EPÍLOGO
 Como puede verse, la historia de la medicina legal presenta muchos datos de interés en el desarrollo de su disciplina médica, como ciencia y arte, además, entendiendo adecuadamente su relación con el progreso de la humanidad, teniendo durante su evolución, principales protagonistas, progresos, tropiezos y factores que la influenciaron positiva o negativamente para poder llegar a su actual entorno.
SUMMARY
 History of the legal medicine Legal medicine through the study of the clinical history has been a science with the main characteristic of change the focus of the it, through time according to the needs of each period of time, even though the human evolution; since the fi rst techniques by the Egyptians until the latest techniques of molecular biology. However the medical responsibility has not change, still now the doctor is responsible for a failing treatment or a bad practice and his punishment can be injust depending on the time and the place. (MED.UIS. 2009;22(1):83-90). Key words: Medicine. History. Forensic medicine. Autopsy. Wounds. Injuries.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
 1. Diccionario de Medicina Mosby. Cuarta ed. Barcelona: Océano; 1998. p. 826. 2. Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses [Sitio Web en Internet]. Colombia: Disponible en: http://www. medicinalegal.gov.co/ 3. Historia universal de la Medicina (en CD-ROM). Laín Entralgo Pedro. XL Sistemas S.A. Masson Multimedia. Primera ed. Buenos Aires: XL Sistemas S.A. 2000. 4. Vargas Eduardo. Medicina Legal. Segunda ed. México: Trillas; 1996:15-28. 5. Gajardo Samuel. Medicina legal. Primera ed. Santiago de Chile: Nacimiento; 1952:14-21. 6. Uribe Guillermo. Medicina legal y Psiquiatría Forense. Sexta ed. Bogotá: Voluntad; 1951:21-31. 7. Rojas Neiro. Medicina Legal. Undécima ed. Buenos Aires: El Ateneo; 1976:10-5. 8. Cortés Carlos, Ortega Humberto. Tratado de Medicina Legal: Juristas y Medicina. Tercera ed. Bucaramanga: UNAB; 1996:31-6.
Fuente: http://medicasuis.org/anteriores/volumen22.1/doc10.pdf

sábado, 16 de mayo de 2015

Los seis factores que ayudan a centrar la atención en una fotografía

Muchas de las decisiones que toman los grandes fotógrafos al ver cómo hacer una determinada fotografía, van encaminadas a resaltar el motivo principal que se pretende fotografiar. El objetivo es conseguir centrar la atención en ese punto en concreto, con el objeto de que la historia que cuenta la fotografía sea clara, sin distracciones. Dominar el arte de centrar la atención es una de las suertes mágicas en fotografía.
Pero ¿cómo se consigue atraer el ojo de nuestro espectador en un determinado punto? Aumentando el llamado Peso Visual del mismo. En el artículo de hoy verás que es más sencillo de lo que piensas y repasaremos juntos... 6 factores clave que potencian el peso visual.

Cómo llamar la atención

Si te pregunto, cómo consigues llamar la atención (dar la nota, vamos) si vas caminando por la calle, puede ser que me contestes que, gritando, vistiendo ropas extravagantes, sin vestir... en definitiva, haciendo algo fuera de lo común: diferenciándote del resto. Si te fijas bien, los contrastes atraen nuestra atención. Muchos coinciden al asegurar que se trata de una huella genética de nuestro pasado cazador cientos de años atrás. El ojo persigue el movimiento cuando está todo quieto, el cambio de color en un paisaje de color uniforme, el punto de luz en medio de la oscuridad...
Pues lo mismo sucede en fotografía. El elemento que contrasta, se lleva la atención; el elemento diferente arrastra el ojo hacia sí. ¿Y cómo hacemos "diferente" nuestro motivo principal? Como siempre, no hay reglas absolutas, pero sí existen algunos factores que nos pueden ayudar.

La atención se va al punto enfocado

Esto no quiere decir que, a partir de ahora, se acabaron las fotos de gran profundidad de campo en las que todo está perfectamente enfocado. Sencillamente quiere decir que uno de los elementos para atraer atención en un punto es hacer que éste sea el único enfocado en la fotografía.

La atención se va a donde hay algo

Tiempo atrás te hablamos de la regla del espacio negativo. Pues es precisamente esa regla la que nos va a permitir llamar la atención sobre un motivo. Pon tu motivo en un entorno en el que no haya nada, o en el que no destaque nada, y el ojo buscará tu motivo.

La atención busca las personas y, en especial, los ojos

Es una respuesta automática. Cuando hay personas en una foto, la atención se centra fundamentalmente en ellas. Es como si entendiéramos, por defecto, que son los protagonistas en la foto. En especial, vamos a los ojos. Por este motivo es tan importante en los retratos, y en general, que los ojos estén perfectamente enfocados.

La atención se centra en el que es distinto

Dicen en mi tierra que el clavo que sobresale se lleva el martillazo. Pues más o menos es eso. Fíjate en la foto: un graderío lleno de sillas y ¿dónde se va el ojo? A por la roja. Nuevamente el contraste. Esta vez en forma de color.

La atención se centra donde apuntan las líneas

Las líneas en fotografía marcan un camino seductor que transmite montones de sensaciones. Si te apetece repasarlo, te recomiendo que te des una vuelta por esta serie de artículos. Y cuando las líneas maestras en una foto convergen en un punto, nuestra atención se centra en él. Así de sencillo.

La atención persigue la luz

En entornos en penumbra en los que hay un haz de luz suele suceder que el ojo se centra en ella. Como si se quedase a la espera de que, a través de ella, algo fuera a llegar. Así, otra de las maneras de centrar la atención en un punto es jugar con la luz que lo ilumina.
Fuente: http://www.dzoom.org.es/6-factores-que-ayudan-a-centrar-la-atencion-en-una-fotografia/

sábado, 24 de mayo de 2014

El coste social de los transgénicos

El coste social de los transgénicos

by noticiasdeabajo

Por Paul Craig Roberts, 23 de mayo de 2014

Los economistas preocupados por las cuestiones ecológicas, como Herman Daly, dicen que cuanto más aumenta la población en el mundo mayores serán los costes sociales o externos de la producción.
Los costes sociales o externos son aquellos costes de producción que no son asumidos en el precio de un producto. Por ejemplo, las zonas muertas existentes en el Golfo de México, resultado de las grandes cantidades de productos químicos emitidos en la producción agrícola no son incluidos en los costes de producción. El precio de los alimentos no tienen en cuenta los daños causados en el Golfo de México.
La producción de alimentos genera unos costes sociales. De hecho, cuanto más parece que se reduce el coste medio de producción de los alimentos, mayor es el coste que se impone a la sociedad.
Consideremos la cría intensiva de animales. La alta densidad de animales en muy poco espacio resulta en una concentración de gérmenes y en la necesidad de utilizar una gran cantidad de antibióticos. La supuesta reducción en el coste de los alimentos contribuye a la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos, lo que supone un coste adicional a la sociedad que supera la compensación en el ahorro de los precios de los alimentos.
Monsanto ha reducido el coste medio en la producción de los alimentos mediante el desarrollo de semillas modificadas genéticamente, pero ha dado lugar a plantas que son resistentes a plagas y herbicidas. El aumento de los rendimientos y disminución de los costes medios de producción, sin embargo, ha acarreado unos costes sociales o externos que más que compensar reducen las ventajas. Por ejemplo, los efectos tóxicos sobre los microorganismos del suelo, la disminución de la fertilidad del suelo y un deterioro del valor nutricional de los alimentos, e infertilidad en los seres humanos y animales.
Cuando el patólogo y mibrobiólogo Don Huber de la Universidad de Pardue mostró que se producían consecuencias no intencionadas con los cultivos transgénicos, otros científicos se mostraron reacios, ya que sus carreras dependen de becas de investigación que otorga la Industria Biotecnológica. En otras palabras, Monsanto controla esencialmente la investigación de sus propios productos.
En el libro de Jeffrey M. Smith La ruleta genética, dice: “Los alimentos modificados genéticamente son inherentemente inseguros, y las evaluaciones de seguridad no son fiables para protegernos e identificar la mayoría de los peligros que representan”. Poco a poco se van acumulando pruebas en contra de este tipo de alimentos, sin embargo los Gobiernos siguen sin aprobar normas para el etiquetado de estos productos, ya que están bajo su dominio.
Los pesticidas están dañando a las aves y las abejas. Hace ya algunos años nos enteramos que la ingestión de pesticidas por parte de algunas aves las está llevando al límite de la extinción. También se está produciendo una gran mortandad de abejas, perdiendo su miel y su importante papel en la polinización de las plantas. Esta pérdida tiene varias causas: pesticidas como el sulfoxaflor y el tiametoxam, producidos por Dow y Syngenta. Dow está presionando a la Agencia de Protección Ambiental para que permita la presencia de residuos de sulfoxaflor en los alimentos, y Syngenta recomienda rociar varias veces su pesticida sobre la alfalfa, lo que superaría las cantidades actualmente permitidas.
A medida que las Agencias de regulación caen bajo las redes de la Industria, las Empresas siguen contaminando los alimentos, a las personas y los animales. Aumentan los beneficios de Monsanto, Dow o Syngenta, y todo ello porque los costes asociados a la producción recaen sobre terceros o sobre la vida misma.
Muchos países han impuesto restricciones sobre los alimentos transgénicos. Las leyes rusas equiparan el cultivo de los transgénicos con actos terroristas y quieren imponer sanciones penales. El parlamento francés aprobó una prohibición de los cultivos transgénicos. Sin embargo, Washington presiona a los Gobiernos en nombre de sus mecenas, las grandes empresas Biotecnológicas y Químicas. Dick Cheney, cuando fue vicepresidente, usó su cargo para poner en las Agencias Ambientales a los ejecutivos de las Corporaciones, impidiendo ejercer acciones legales y dificultando la labor de protección del medio ambiente y permitiendo la contaminación de la cadena alimentaria. En lugar de proteger a las personas buscan la forma de conseguir puestos de relieve en las grandes empresas una vez que salen del Gobierno. El economista George Stigler viene denunciando esto desde hace varios años.
El público desea que se etiqueten los alimentos modificados genéticamente, pero Monsanto y la Asociación de Fabricantes de Comestibles lanzan campañas para evitarlo. El pasado 8 de mayo el gobernador de Vermont firmó una ley que obliga al etiquetado. La respuesta de Monsanto ha sido la de demandar al estado de Vermont.
La oposición por parte de la Agroindustria al etiquetado resulta sospechosa. Parece que pretenden ocultar información al público, y esto no es algo positivo en las buenas relaciones públicas. Actualmente, el hecho de que un alimento esté etiquetado como natural no quiere decir que no contenga transgénicos.
Las ventajas de la Ingeniería Genética también son desconocidas, y los costes podrían superar a los supuestos beneficios. Lo que los economistas llaman “producción a bajo coste” podría convertirse en costes muy elevados.
Los economistas de la corriente neoclásica no cejan en su sueño de superar los costes externos, porque piensan que siempre hay una solución. De este modo creen que se puede hacer frente a la contaminación poniendo un precio por contaminar, lo que obligaría a las empresas que más contaminan a desistir. Piensan que de este modo se acabaría con la contaminación. También creen que los recursos son ilimitados, porque consideran que el capital puede sustituir al patrimonio de la naturaleza. Crean un mundo donde reina la fantasía, en el que cada vez se produce más y más sin que eso agoten los recursos naturales. [Véase por ejemplo: Sobre el pico del petróleo y el tecnodinamismo]
Al contrario, los economistas que tienen en cuenta los ciclos ecológicos piensan de un modo diferente. El patrimonio de la naturaleza, es decir, los recursos minerales y la pesca, se están agotando y el medio se ha llenado de contaminantes, tanto en el suelo, como el aire y el agua. Cada acto de producción genera desechos y por tanto contaminación. Como no se miden los costes externos y el agotamiento de los recursos naturales, no hay forma de saber si el aumento de la producción es económica o antieconómica. Todo lo que podemos decir es que estos costes no repercuten en el precio de un producto.
Esto significa que en un mundo cada vez más poblado, la economía neoclásica resulta más irrelevante y menor es su capacidad de contribuir a la compresión de los problemas. Nos dicen si el PIB sube o baja, pero no sabemos el coste real de producción (1).
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1.- Para más información sobre estas cuestiones, puede leer mi libro The Failure of Laissez Faire Capitalism and Economic Dissolution of the West, y el sitio web: http://steadystate.org. [↩]
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http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2014/05/24/el-coste-social-de-los-transgenicos/

The Social Cost of GMOs

The Social Cost of GMOs

Ecological economists such as Herman Daly write that the more full the world becomes, the higher are the social or external costs of production.
Social or external costs are costs of production that are not captured in the price of the products. For example, dead zones in the Gulf of Mexico that result from chemicals used in agriculture are not included as costs in agricultural production. The price of food does not include the damage to the Gulf.
Food production is a source of large social costs. Indeed, it seems that the more food producers are able to lower the measured cost of food production, the higher the social costs imposed on society.
Consider the factory farming of animals. The density of operations results in a concentration of germs and in animals being fed antibiotics. Lowering the cost of food in this way contributes to the rise of antibiotic resistant superbugs that will impose costs on society that will more than offset the savings from lower food prices.
Monsanto has reduced the measured cost of food production by producing genetically modified seeds that result in plants that are pest and herbicide resistant. The result is increased yields and lower measured costs of production. However, there is evidence that the social or external costs of this approach to farming more than offsets the lower measured cost. For example, there are toxic affects on microorganisms in the soil, a decline in soil fertility and nutritional value of food, and animal and human infertility.
When Purdue University plant pathologist and soil microbiologist Don Huber pointed out these unintended consequences of GMOs, other scientists were hesitant to support him, because their careers are dependent on research grants from agribusiness. In other words, Monsanto essentially controls the research on its own products.
In his book, Genetic Roulette, Jeffrey M. Smith writes: “Genetically modified (GM) foods are inherently unsafe, and current safety assessments are not competent to protect us from or even identify most dangers.” The evidence is piling up against such foods; yet the US government is so totally owned by Monsanto that labeling cannot be required.
Pesticides damage birds and bees. Some years ago we learned that ingestion of pesticides by birds was bringing some species near to extinction. If we lose bees, we lose honey and the most important pollinating agent. The rapid decline in bee populations have several causes. Among them are the pesticides sulfoxaflor and thiamethoxam produced by Dow and Syngenta. Dow is lobbying the Environmental Protection Agency to permit sulfoxaflor residues on food, and Syngenta wants to be able to spray alfalfa with many times the currently allowed amount of thiamethoxam.
As the regulators are more or less in the industry’s pocket, the companies will likely succeed in their efforts to further contaminate the food of people and animals. The profits of Monsanto, Dow, and Syngenta are higher, because many of the costs associated with the production and use of their products are imposed on third parties and on life itself.
Many countries have put restrictions on GMO foods. Lawmakers in Russia equate genetically engineered foods to terrorist acts and want to impose criminal penalties. The French parliament has approved a ban on GMO cultivation in France. However, Washington lobbies foreign governments on behalf of its agribusiness and chemical donors. Dick Cheney used his two terms as vice president to staff up the environmental agencies with corporate friendly executives. Just as the political appointees at the SEC would not let SEC prosecutors bring cases against the big banks, environmental regulators have a difficult time protecting the environment and food supply from contamination. The way Washington works is that the regulators protect those they are supposed to regulate in exchange for big jobs when they leave government. The economist, George Stigler, made this clear several decades ago.
The public favors labeling of genetically engineered food, but Monsanto and the Grocery Manufacturers Association have so far been successful in preventing it. On May 8 the governor of Vermont signed a bill passed by the state legislature that requires labeling. Monsanto’s response is to sue the state of Vermont.
The opposition to labeling by agribusiness is suspicious. It creates the impression of hiding information from the public. Normally, this is not good public relations. Currently, foods are mislabeled when genetically engineered food is labeled “natural.”
Breakthroughs in science and technology allow mere humans to play God with insufficient information. The downsides of genetic engineering are unknown, and the costs could exceed the benefits. What economists term “low cost production” might turn out to be very high cost.
Neoclassical economists do not lose sleep over external costs, because they think that there is always a solution. They think that the way to deal with pollution is to price it so that the entity that most needs to pollute ends up with the right. Somehow this is thought to solve the problem of pollution. Neoclassical economists think that it is impossible to run out of resources, because they believe man-made capital is a substitute for nature’s capital. It is a fantasy world in which we become ever more productive and better off and never run out of anything.
Ecological economists see the world differently. Nature’s capital, such as mineral resources and fisheries, are being depleted, and the disposal sinks for wastes are filling up, with land, air, and water being polluted. Every act of production produces useful products and wastes. As external costs and the depletion of nature’s capital are not measured, we have no way of knowing whether an increase in output is economic or uneconomic. All we can tell is whether the costs that are measured are covered by the price of the product.
What this means is that in a full world, neoclassical economics becomes less meaningful and is less able to contribute to our understanding of problems. It cannot even tell us whether GDP is rising or falling as we do not have a measure of the full cost of production.1
  1. For further information on these issues, see my book, The Failure of Laissez Faire Capitalism and Economic Dissolution of the West, and the website: http://steadystate.org. [↩]                             Paul Craig Roberts is an American economist, author, columnist, former Assistant Secretary of the Treasury, and former editor and columnist for corporate media publications. He is the author of The Failure of Laissez Faire Capitalism. Read other articles by Paul, or visit Paul's website.                                                                                                                     http://dissidentvoice.org/2014/05/the-social-cost-of-gmos/#more-54290

martes, 15 de abril de 2014

Fernando de la Mora

Ciudad de Fernando de la Mora, Departamento Central - República del Paraguay.
















lunes, 7 de abril de 2014

Duncan Lou Who, el perro con dos patas

El cachorro de raza Boxer, bautizado como “Duncan Lou Who” maravilla e inspira en su primer y emocionante visita a la playa.
La Bioguía
5 abril 2014 23:31 
Tras haber perdido sus dos patas traseras, el pequeño Duncan continúa disfrutando de la vida con una impresionante habilidad y destreza. En principio, Duncan utilizaba una silla de ruedas especial que lo ayudaba a desplazarse luego de la operación que lo dejó sin dos de sus extremidades. Sin embargo, rápidamente comenzó a valerse de tan sólo sus dos patas con una sorprendente soltura y autonomía.
Luego de un gran esfuerzo en la operación que le salvó la vida, ya que el pequeño nació con una malformación congénita, Duncan disfruta de la vida y enorgullece a quienes creyeron en su recuperación.
El cachorro, que fue rescatado en la ciudad de Vancouver, Estados Unidos -por la sociedad protectora de animales Panda Paws Rescue- es un gran ejemplo de supervivencia y un gran mensaje para quienes no creyeron que valdría la pena salvar su vida.
Fuentes:
http://www.nydailynews.com/news/national/two-legged-dog-enjoys-time-beach-article-1.1742055
http://www.lavanguardia.com/natural/20140331/54405291290/duncan-lou-who-un-perro-con-dos-patas-y-un-gran-instinto-de-superacion.html
www.labioguia.com/duncan-lou-who-el-perro-con-dos-patas/










Profesora Vicki Vance: el ARN de interferencia presente en algunos transgénicos podría tener efectos no deseados sobre la salud (I)


GMWatch, 5 de abril de 2014
                                                                  Imagen: Nature Vídeo
En este artículo se muestra cómo Monsanto está intentando controlar y silenciar las investigaciones y el debate sobre los riesgos de los transgénicos, aquellos que incorporan la tecnología del ARN de interferencia (ARNi).
Las moléculas de microARN presenten en dichos transgénicos están diseñadas para silenciar ciertos genes o afectar a la expresión génica.
En el artículo se describe cómo los grupos de presión de la Industria Agroquímica y a favor de los transgénicos, caso de ILSI, están tratando de evitar la aprobación de un artículo científico sobre la evaluación de riesgos del ARNi.
ILSI está especializada en el diseño de metodologías de evaluación de riesgos relacionados con la Industria de los Transgénicos, los aditivos alimentarios y los pesticidas, para la aprobación de normas reguladoras en todo el mundo. A menudo esto se realiza a través de conferencias y trabajos científicos en los que los investigadores de la Industria colaboran con el organismo regulador y los científicos del sector público, para promover las herramientas de regulación que sean precisas.
De hecho, ILSI, ha diseñado la base para la evaluación de los riesgos de los transgénicos en Europa. Mientras que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha tratado de excluir de su plantilla a todos aquellos expertos que han tenido vínculos con ILSI, lo cierto es que todavía persiste en aquélla sus reglas de evaluación de riesgos de los transgénicos.
Nos damos cuenta de la frustración de los destacados científicos que aparecen a continuación, que se muestran desconcertados ante la actitud de Monsanto sobre la evaluación de los riesgos de los transgénicos, sin embargo pone poco empeño en asegurarnos que sus transgénicos son seguros.
“Estoy sorprendida del tiempo y la energía empleada por Monsanto para tratar de aplastar mi investigación, porque pone un punto de contraste. Soy una profesora que dirige un pequeño laboratorio de investigación en Carolina del Sur”. – Vicki Vance, profesora de la Universidad de Carolina del Sur.
“¿Por qué no tienen en consideración que puede haber un peligro para la gente en sus plantas transgénicas? Incluso si sólo hubiera una pequeña posibilidad de que sean peligrosas “ – Vance hace una pausa, ya que se encuentra frustrada tras numerosas conversaciones con Monsanto- “No entiendo su modo de pensar”, suspira.
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Enmudecida por Monsanto
Por Caitlin Rockett, 3 de abril de 2014
Boulder Weekly
 Después de casi 30 años estudiando cómo las plantas utilizan sus genes para defenderse de los virus, Vicki Vance, profesora en la Universidad de Carolina del Sur, no ve en la modificación genética de las plantas un esfuerzo malévolo o una actitud arrogante de creerse dioses.
“El ADN pasa de unos organismos a otros; es algo de lo más natural. Si ese fuese el problema con las plantas transgénicas, no sería una buena razón para estar en contra de ellas”, dice Vance.
Sin embargo, tiene problemas con las grandes Corporaciones, que utilizan su dinero y su poder para ocultar los riesgos de las nuevas tecnologías empleadas en la modificación genética.
“No soy una persona que esté en contra de los transgénicos, ni tengo sentimientos en contra de Monsanto, pero…”, dice ella, a medida que su voz se va apagando.
Eso fue antes de que se hiciese una investigación en China, antes de que recibiera algunos toques de atención por parte de Monsanto, antes de que ella se diera cuenta de que no podía obtener financiación para su trabajo de investigación, que creía podría cambiar la forma en que tratamos el cáncer y otras enfermedades. Su investigación supuso un encontronazo con las Corporaciones más poderosas del mundo.
Vance no es una desconocida en el mundo de la investigación del ARN. En una conferencia celebrada en junio de 2011, organizada por el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI), se reunieron un grupo de académicos, de profesionales de la Agencias de Protección Ambiental, del Departamento del Programa de Análisis de Riesgos Ambientales en la Agricultura, y miembros de la Industria Biotecnológica, en Washington DC. Vinieron para evaluar los riesgos ambientales de una nueva técnica, muy prometedora, para proteger los cultivos de los insectos, una tecnología que establece un proceso de regulación de genes mediante el ARN de interferencia.
Vance no era una simple asistente al evento, iba a dar la conferencia inaugural. Había estudiado las pequeñas moléculas de ácido ribonucleico de interferencia, siRNA, durante la mayor parte de su vida profesional. Su nombre aparece a menudo en trabajos académicos y actas de congresos sobre el tema del silenciamiento génico, que es la función principal de la llamada tecnología ARNi.
En ese momento, las opiniones de Vance, y del resto de asistentes, era más bien positivo: “No veíamos riesgos plausibles en la utilización de los mecanismos del ARNi, en comparación con otras plantas modificadas genéticamente con rasgos similares”.
“En ese momento, estaba, qué demonios, segura ¿Cómo iban a ser peligrosas?”, dice Vance. “El gusano de la raíz del maíz ingerirá estos siARN, dejando de producir las proteínas esenciales que promueven las plagas. Al parece funcionaba muy bien. De lo contrario habría que utilizar plaguicidas, sustancias químicas que son tóxicas”.
Pero su postura sobre el ARNi utilizado como pesticida cambiaría poco después de esta Conferencia.
Controvertida investigación
El ARNi tiene aplicaciones tanto en el mundo de la medicina como en la agricultura. Pero estos dos mundos no tienen el mismo tratamiento en lo que se refiere al ARN. Mientras que la comunidad médica está tratando de perfeccionar los procesos para que el cuerpo humano acepte cadenas de ARN modificadas, las empresas agrícolas trabajan en el campos de los transgénicos, y están tratando de demostrar que sus cadenas de ARN no pueden ser asimiladas por el cuerpo humano.
Por ejemplo, algunos microARN interfieren en la división celular y el bloqueo del cáncer. Estos ARN supresores de tumores no están presenten en los pacientes con cáncer. Si pudieran ser sustituidos, mediante un tratamiento experimental que se conoce como terapia de reemplazo de los microARN, entonces los médicos podrían, en teoría, evitar la proliferación de las células cancerosas. Sin embargo, en la agricultura, el ARN está diseñado como un pesticida para matar los insectos que atacan los cultivos, como los esfuerzos de Monsanto para acabar con el gusano del maíz, una plaga muy destructiva que reduce la producción de maíz, siendo muy importante que el ARN presente en el maíz consumido por los humanos no se infiltre posteriormente en nuestras células, provocando no se sabe qué consecuencias indeseadas.
En resumen, el mundo de la Medicina necesita que el ARN modificado genéticamente sea asimilado por nuestro organismo, y en el mundo de la Agricultura, justo lo contrario.
En septiembre de 2011, tres meses después de que Vance hiciese la presentación de los ARNi en la Conferencia de ILSI, un equipo dirigido por Chen-Yu Zhang, de la Universidad de Nanjing en China, publicó un artículo en la revista Cell Research. Alegaba en su estudio que en su trabajo con mamíferos ( ratones, en su caso) observó que asimilaban pequeños ARN al consumir plantas. Estos ARN regulan la expresión de los genes en los mamíferos [...]
Este equipo informó del hallazgo de pequeñas moléculas de ARN en la sangre y en los tejidos de los ratones y en los seres humanos. Encontraron que una molécula en particular del ARN presente en el arroz podía inhibir una proteína que se encarga de eliminar las lipoproteínas de baja densidad, el denominado colesterol malo de la sangre. Si realmente se ha constatado la presencia en los seres humanos, esto indicaría que el consumo de alimentos que contengan ARN modificado genéticamente, podría tener un vínculo con enfermedades cardíacas y otros problemas de salud relacionados con el colesterol.
“Eso nunca de había dicho antes. Nadie había pensado en eso. ¿Eso quiere decir que si comes una planta que tenga ese ARN se va a producir una regulación en la expresión de los genes? Creo que esto debe de tenerse en cuenta… Pero se ha producido una gran resistencia. Cuando aparece algo que es inesperado, se produce una gran resistencia”.
Ya la resistencia era evidente incluso antes de que se publicase el estudio del equipo chino. El artículo que pensaba publicar este equipo fue rechazado por revistas como Science, Cell and Molecular Cell. Zhang dijo a The Scientist Magazine que se pudo deber a que su descubrimiento era demasiado extraordinario.
“La mayoría de las personas, aquellas que especulan acerca de nuestro trabajo, no se lo creyeron, porque la idea dominante en ese momento quedaba desbaratada con los resultados obtenidos”, dijo Zhang a Boulder Weekly, en una reciente entrevista de Nanjing. “No piensan aceptar estos resultados hasta que se tengan nuevos datos o que otros equipos reproduzcan y obtengan resultados parejos. Y, por supuesto, hay otras personas que por razones que no quiero decir…ni siquiera lo tienen en consideración. Van en contra de nuestro descubrimiento, sin importarles lo que esto representa”.
Este trabajo ha creado tanta polémica que otra importante revista, Nature Biotechnology, hizo movimientos muy poco usuales. Publicaron una carta de otro equipo que había obtenido conclusiones negativas. En otras palabras, se trataba de un estudio que no presentaba nuevas conclusiones, sólo un intento que acabó en fracaso al intentar reproducir los resultados de Zhang.
“El nuevo informe, resultado de la colaboración entre miRagen Therapeutics y Monsanto, señalaba los hallazgos controvertidos del estudio de Zhang. El estudio provocó un intenso debate, ya que había detectado la presencia de microARN en el plasma sanguíneo de los seres humanos, e indicaba que uno en particular, el miARN 168 A, se encontraba en el arroz, al ser ingerido alcanzaba la circulación sanguínea de los ratones, produciendo una modulación de los genes objetivos del miARN”.
El artículo continúa diciendo que en el estudio de miRagen/Monsanto se utilizaron tres grupos diferentes de ratones para el control y comparación, no encontrando la presencia de miARN 168 A en el plasma sanguíneo ni el tejido hepático de los ratones alimentados con una dieta de arroz, y atribuía los cambios en los niveles de lipoproteínas de baja densidad en la sangre de los animales a las diferentes dietas que habían recibido los ratones de los diferentes grupos.
“Uno de los problemas de comer sólo arroz, sin ningún otra fuente de proteínas, es que el metabolismo muestra la carencia de una dieta equilibrada, en lugar de achacar los cambios al microARN y la expresión de genes de otras especies”, dice William Marshall, Presidente y Director ejecutivo de miRagen Therapeutics. miRagen es una compañía de investigación del ARN utilizado en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, enfermedades metabólicas y la fibrosis.
Marshall dice también que cree que es importante que la revista Nature Biotechonology rompiese la tradición y publicase el estudio de miRagen/Monsanto.
“Es una tendencia general que las publicaciones científicas no publiquen muy a menudo los estudios que contradicen otros. Las revistas de Ciencia quieren informar sobre las innovaciones y los éxitos. Pero la publicación en Nature Biotechnology se hace para intentar destacar estos resultados, porque si no se dice que existen dudas sobre la validez de un estudio, este estudio se puede acabar convirtiendo en una cosa dada por cierta. Así es como funciona la literatura científica. Y creo que es importante que nos replanteemos este viejo sistema, algo muy importante en la Ciencia de hoy en día”.
Sin embargo, Marshall dice sentirse decepcionado por no poder reproducir los resultados obtenidos por Zhang.
 Fuente: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2014/04/07/profesora-vicki-vance-el-arn-de-interferencia-presente-en-algunos-transgenicos-podria-tener-efectos-no-deseados-sobre-la-salud-i/